viernes, 8 de noviembre de 2013

(Huir significa ir a buscarte)

Si me preguntan por las veces que me enamoré
y por todas las noches de verano que eso conlleva
me limitaré, 
seré breve y responderé 
que yo, tímida y fría
me enamoré tantas veces 
como bailes nos concedimos.


Si les respondo eso, 

probablemente no entiendan que desde que te miro
se me estremecen los sentidos,
me hago fuerte de ti

y es normal.

Recuerdo 
lo poco 
que me propongo 
olvidarte
como si confundiera 
superarlo 
con olvidar, 
como 
si al dejar de mirarte
no existieras.

La distancia es fría, 
incómoda 
desgarradora
aun más
desde que decidimos
que quien antes encuentre la poesía

se la queda.

Quitame este invierno de encima 
y hazme arder
cómo cuando te pedí que me congelaras
y me besaste.







domingo, 13 de octubre de 2013

Últimamente acabo en el tejado leyendo parrafadas.

Me senté en el suelo de mi habitación
y comencé
a llorar.
El motivo sonaba muy fuerte, como si quisiera hacer eco en esas cuatro paredes.
El tiempo. 
Estaba escuchando como el segundero del reloj apedreaba con rabia a los minutos, queriendo pasar por ellos de tal forma que ni siquiera yo pudiera apreciarlo de cerca.
Las lágrimas me sabían a poco. 
No podía evitar el transcurso de mi vida, y, entonces,
empecé a llorar por dentro.


Me senté en el suelo de mi habitación
el tiempo
durmió a mi lado.

domingo, 29 de septiembre de 2013

Abismo o vacío

A veces me solía jurar que tú eras el sitio donde yo era.
Pero es que quererte, como dijo Escándar, es como cerrar los ojos y cruzar el semáforo en rojo.


O todo está lleno o todo esta vacío de ti.
Es competencia entre mariposas o precipicios, y,
es que traes la sonrisa de frente y los miedos -mis miedos- de lado.



Hace un par de noches que volví donde solíamos gritar, y me dí cuenta de que la diferencia entre abismo y vacío estaba entre que te acercaras o te decidieras marchar.
Por eso que sepas
que morir por ti... ha sido una forma abismal, vacía y bonita de morir.


Me has calado, me has cagado y me has ganado.


     NCMS/NCM

sábado, 14 de septiembre de 2013

O verso perfeito

Dejaba de respirar para mirarte. 
Toda mi atención la tenías tú y la guardabas para ti 
como se guardan las cartas de amor que alguien un día te escribió
y la dejaste escapar, o eso creías... Como se dejan escapar 
los minutos que no están cuando no sonríes
o cuando dejas de mirarme

Llegaba a casa por las noches tropezándome con gatos pardos 

que no tenían tus ojos
ni las siete vidas que querías prometerme

Podría haberte mentido jurándote que era la mujer que tú tanto ansiabas tener

podría haber escrito los versos más tristes y, sin embargo, prefería mirarte a los labios y escribirte a ti
que no me lees

Intentaba explicarte con cada sorbo de Rose

que es más bonito el verso Español
que iba a ser complicado olvidarme del sabor que suponía estar contigo
que me había enamorado de la distancia
que no buscaba nada más

y con la mirada me quisiste decir que yo ya estaba perdida

y que tú no querías ayudarme a encontrarme

Entonces me cogiste de la mano y nos perdimos, durante toda una noche, 



más de lo que ya estábamos


 
                                                    Y eso es lo último que recuerdo.



                                                                                                              NCMS/CMS

martes, 3 de septiembre de 2013

Mentiras de jarabe

Dejamos de aparentar lo que nos pesan los segundos
para entrar en ese bucle de engaños en el que todos entramos.
El cual, 
por lo general, 
nadie nos ayudará a estabilizar.

Dejamos de decir lo que nos duele
con la esperanza de que a sólo un paso de nosotros
encontremos lo indispensable. 

Dejamos de mirar de cerca la vida con los ojos de Marilyn
para verla pasar,
desde lejos,
sin interrumpir, con los ojos de Louise Redden.

Dejamos de ser unos críos para empezar a criarnos, 
a crecer, a caernos,
a doblegar las mentiras de jarabe, que no siempre nos sanan, 
pero los mejores poetas prometen que es cuestión de tiempo.

Interpretar que podemos perderlo todo en cuestión de días, 
de horas, de silencios
o de gritos, suena poco frívolo por que sabemos que se puede dar, 
y empezamos a valorar lo que significa esa conocida y silenciosa mirada de "no bajes la guardia" 
que te regala todo aquel 
que te desea bien.

Queremos querer y no sabemos con claridad el por qué, pero algo nos dice que es por el instinto y
nos dejamos 
c
   a
       e
          r, de nuevo.

                             Encontramos la respuesta para aceptar después
                                         que nos hayan cambiado de nuevo la pregunta.




                                                         NCMS// CMS