domingo, 7 de abril de 2013

Noche de viernes.

Eres adorable, pero no eres digno de adorar. En realidad hay verbos que nunca han sido fáciles de conjugarte. Te. A ti.


Cuando hablo de conjugar, hablo de jugar. Simplemente.

Qué bien se te da. Qué bien se nos da a los dos... ¿Nunca te has dado cuenta? 
Vaya, eres poco observador, lo olvidaba. En lo que a mi respecta, casi no me acuerdo de cuando me vestía para ti y tú ni siquiera te girabas para mirar. No me acuerdo, y es mejor. Mejor porque si lo hiciera, iría ahora mismo a partirte la cara.

Llevas prefiriendo el culo de otra desde que yo pierdo el mio por ti, y no puedo escupirte a la cara por ello, pero ten claro que lo haría si no fuera por que gastaría mi tiempo en hacerlo, y tú (entre tantas cosas) me dijiste que era importante valorarlo. A eso que llaman tiempo.

Aunque pensé que yo era digna de valorar también y aquí me tienes, capullo, cansada de equivocarme en todo. En todo, y en ti.
Así que ábreme la puerta, 
que te voy a romper los huesos.

Y no a besos.
                                                    NCMS/CMS



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